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Increíble: Odarda se acerca al macrismo y juega a ser candidata de Weretilneck

La senadora Magdalena Odarda no deja de sorprender con sus volteretas, ya sea sacándose fotos como excursionista de alta montaña o anotándose como candidata a cuanta elección se le presente.
Pero esta vez su sed de protagonismo y su ejercicio oportunista de la política la llevaron un paso más allá, al recoger el guante tirado por el vicegobernador Pedro Pessatti y comenzar a mostrarse como candidata a diputada nacional por Juntos Somos Río Negro e incluso anunciar públicamente que vería con buenos ojos una alianza con el gobernador.
Así, la senadora se puso al límite de la traición a su base electoral identificada con el progresismo, teniendo en cuenta que mientras Odarda se acerca a Juntos, Weretilneck se muestra cada vez más elogioso con la gestión de Mauricio Macri, como quedó demostrado en el “mini Davos” llevado a cabo en Buenos Aires. Allí el gobernador que conoció al Rey de España gracias al Gobierno Nacional brindó un fuerte respaldo a la gestión Macri.
Sin dudas, Odarda tendrá que cargar este posicionamiento filomacrista del gobernador Weretilneck en su mochila. De esta manera tendrá que guardar silencio sobre muchas de las banderas con las que construyó política hasta el momento. ¿Se atreverá a criticar a un empresario amigo de Mauricio Macri siendo la candidata de un gobernador cuasimacrista? ¿Qué posición tomará respecto a las exiguas ofertas salariales que Weretilneck hizo a los trabajadores estatales? ¿Cómo se parará frente a la crisis de seguridad que vive la provincia y que todos atribuyen al desmanejo de la Policía? ¿Qué hará para defender al legislador Rubén López ante sus votantes mujeres?
“Lo de Odarda es puro ego y fuerza de voluntad. No tiene nada y juega por todo”, dice un veterano analista político de la región que no cree en la encuesta que Odarda hizo circular entre los medios mostrándola como la política con mejor imagen
Nuestra fuente desmenuza a la senadora y dice que “tiene una agenda política de muy bajo vuelo, hace fulbito para la tribuna con los perritos, las plantitas y los pececitos” y recuerda que “arrastra una serie de denuncias que jamás se aclararon, cosas complicadas como la malversación de fondos o la explotación de sus empleados”. Para colmo, “sus cambios sobre la marcha son cada vez más evidentes. Si le sacan una foto, es capaz de darle un beso a Lewis”. “Todo esto tiene un costo en términos de opinión pública y no hace creíble que tenga la imagen positiva con la que se quiere vender”, dice.
Weretilneck encontró en el ego de Odarda una oportunidad. Más allá de la imagen real que pueda tener Odarda, el gobernador sería el más beneficiado por este potencial acuerdo, que le permitiría participar de las elecciones legislativas con la chance de ganarle a la familia Soria sin tener que arriesgar nada. La cara la pondría Odarda y el gobernador el aparato del Estado. Ni siquiera tendría que mostrar demasiado apoyo por una candidatura que todos presumen “testimonial”, como en los mejores tiempos del kirchnerismo, ya que a Odarda le quedan dos años por delante como senadora y no tiene ningún motivo para ir a la Cámara de Diputados, donde no tendría los 72 asesores que actualmente la secundan en el Senado. 
Si pierde, pierde Odarda. Si gana, gana Weretilneck. Gana en la tapa del diario del día después y mete un diputado por la renuncia de Odarda antes de asumir. Al menos esto piensa el gobernador, aunque probablemente la senadora tenga otra idea en mente. 
Sin ningún tipo de estructura en la provincia más allá de un cada vez más esquivo puñado de concejales, su hijo y los empleados rentados del Senado Nacional, Magdalena Odarda no tuvo empacho alguno en presentarse encabezando boletas en todas las elecciones de los últimos años. Ni siquiera tomó nota de la pérdida de votos entre los 90.283 que la consagraron senadora y los 37.019 que la votaron como gobernadora.
Con estos antecedentes, Odarda jugaría esta elección con un claro objetivo: usarla de trampolín para postularse a la gobernación en 2019. Una meta que colisiona claramente con las intenciones de Weretilneck de repetir mandato, y que ni siquiera podría someterse a una negociación política ya que la senadora no tiene ningún voto en la Legislatura Provincial que debería habilitar la reforma de la Constitución.
La política es el arte de lo posible. Nunca mejor dicho.

Fuente: Info Politicas RN

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